Colección Joaquín Morales

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Descripción

 

Anécdota de Joaquin Morales.

«Trajinando fotos me encontré un lotecito en papel de mi segundo viaje a China en 1996.

Como buen coleccionista, me llevé un lote de sellos y unos pocos billetes chilenos. Suponía que a alguien les iban a interesar y así podría «generar recursos» para poder traer otras cosas.

En esos días el dólar valía unos 7 yuanes…. casi como hoy. Esa vez, en pleno invierno, Beijing estaba muy seco y frio. Era corriente que hubiese -10 o -15°C. Averiguando por acá y allá, alguien me dice que hay reuniones de filatélicos los domingos en el Yuetan Park, cerca del centro. Ni corto ni perezoso junté mis sellos y billetes, me abrigué, con mi mejor dominio del chino (o sea cero!) y partí en bus al parque. Ya me había acostumbrado a casi no caber en los buses y que todos me miraran como bicho raro….. al rato llegué, tuve que caminar unas cuadras y lo encontré. Miré un poco, recuerdo que varios chinos se burlaron del «salvaje» (entonces tenía una cola de caballo que llevaba suelta). Era una costumbre burlarse de la gente que no los entendía. Me ubiqué un sectorcito y como llevaba un trozo grande de papel kraft grueso, lo puse en el suelo al lado de la vereda y pronto me corrieron a empellones…. (Chinos …»censurado»!). Alguien poco más allá me vio y me llamó. Este amable señor me convidó unos 40 cm y yo le corrí sus cosas otros 30 y así quedé con un espacio en el suelo, pero decente. Saqué mis cosas, mayormente las hojitas de los 80s y las puse por lotes sobre el papel. A cada una le había puesto el precio en yuanes encima. Al poco rato varios chinos vinieron a mirar (supongo de los que me habían corrido poco antes, también) y tomaban las cosas y las tiraban haciendo mofa de los precios. La cosa se puso un poco peliaguda, pero como no suelo sacarle el traste a la jeringa, se fueron y no me molestaron más. A los 15 minutos un señor me compró algunos sellos, a los minutos otro unos billetes. Tuve que pedirle cambio prestado al que me había pasado el pedacito de suelo. De ahí no paró. A las dos y media horas había vendido el equivalente a …US$ 660!!!! con eso pagué parte del viaje y todos los vecinos de quien me había facilitado el espacio lo garabateaban y yo sacaba los fajos de billetes que había hecho y me reía y me echaba viento con ellos. Así, a mitad de la jornada me retiré riéndome de los otros comerciantes que miraban con una pica….

Algunas fotos:

1.- Así estaban los puestitos y los visitantes en este sector del parque («Los coleros»?)

2.- Dura transacción! No bajé ni un fen y menos un jiao!

3.- El sector «acomodado» del parque.

4.- En ese trolley-sardina me tocó viajar, suerte que entendieron por el mapa donde quería bajar.»

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